lunes, 14 de noviembre de 2011

La desprestigiada herencia de Cervantes

A mediados de la década del 30, Husserl nos habló sobre la crisis de la humanidad, que si bien denominó europea, nunca la circunscribió solo ha ese continente y al siglo XX. Señaló a la pasión del hombre por el conocimiento como la razón más importante de la decadencia de la naturaleza humana, y al carácter unilateral de la ciencia como un factor que redujo el mundo a un simple objeto de exploración. Esta vertiginosa magnificencia, intensa y examinadora, hundió al hombre en el “olvido del ser” y alejó hacia el desinterés más calmo el “mundo de la vida”.
Para Kundera, mientras la filosofía y la ciencia postergaban al ser del hombre, la novela se consagró a estudiar a este ser olvidado. La novela por sus propios medios ha descubierto los diferentes aspectos de la existencia humana: la aventura, la vida oculta de los sentimientos, la prevalencia del hombre en la historia, la exploración de lo ignorado en lo cotidiano, lo irracional en el comportamiento humano, el inalcanzable pasado y presente, el rol de los mitos en la realidad, el horizonte de la impredictibilidad, la fusión del sueño y el entorno, etc.
En esta conferencia, Kundera explica que la “pasión de conocer” se adueña de la novela con el propósito de protegerla del “olvido del ser” y para mantener en acción “el mundo de la vida”. El objetivo de la novela es revelar una parte aun no conocida de la existencia. Mientras no lo haga, es inmoral debido a que el conocimiento es la única moral de la novela.
En el momento que el hombre comprendió el mundo como una imprecisión, en donde se enfrentaba a muchas verdades relativas que se contradecían, en el momento que ve la luz la sabiduría de lo incierto, surge la novela. Y es esta herencia de Cervantes la que, en la actualidad, se somete al veredicto de la extinción.
¿Estamos cerca al final de la novela? Se pregunta Kundera. Y no solo nos habla del porvenir sino que nos hace recordar, que la novela ya ha muerto en algunos lugares y en algunas sociedades. En aquellas donde se ha instaurado el totalitarismo, la visión única, y no solo de aquellas que encierran a un país dentro de cercos de pólvora y fusiles, también en aquellas, y esto es aún más inquietante, en donde el cuarto poder homogeniza y crea estándares de gustos y expectativas que convierten el espíritu de la novela en algo absoluto. En solo una historia que leer, una sola realidad adictiva y demandada. Un camino en donde la verdad absoluta, dictada por lo común, la aniquila.
Finalmente y como asegura Kundera, la novela debe descubrir lo desconocido sobre nuestra existencia y así formar parte de la historia de la novela, la que no lo haga, será simplemente de aquellas que forman parte de las novelas de después de la historia de la novela.

La desprestigiada herencia de Cervantes - El arte de la Novela – Milan Kundera

Imprescindible

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